Omega-3 (II). La batalla entre omega-3 y omega-6

Como ya vimos en el artículo anterior, los ácidos grasos de cadena corta procedente de aceites vegetales como el de lino o las nueces (ALA) tienen importantes dificultades para convertirse en sus formas beneficiosas de ácidos grasos más largos (EPA y DHA). Además vimos que los ácidos grasos omega-6 compiten con los omega-3 por las mismas vías enzimáticas. Esto se traduce en que a mayor concentración de uno menor producción del otro. Así pues, la proporción de unos y otros en nuestra dieta es decisiva. Recordemos que los ácidos grasos omega-6 son precursores de mediadores inflamatorios, mientras que los ácidos grasos omega-3 son neutros, pero que al competir con los o-6 son capaces de reducir esta inflamación. También es importante no perder de vista que la inflamación crónica es la causante de la mayoría de enfermedades de nuestra sociedad moderna. Aquí va una lista de algunas de ellas aunque no todas:

  • Enfermedad cardiovascular.
  • Diabetes tipo 2
  • Obesidad.
  • Síndrome metabólico.
  • Síndrome del colon irritable y enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Degeneración macular.
  • Artritis reumatoide.
  • Asma.
  • Cáncer.
  • Desórdenes psiquiátricos.
  • Enfermedades autoinmunes.

De hecho, los fármacos modernos para combatir la inflamación actual sobre las mismas enzimas que convierten los o-6 en mediadores de la inflamación. Se podría conseguir el mismo efecto simplemente cambiando la proporción o-6:o-3 en la dieta de manera que no se produjeran mediadores inflamatorios.

¿Cuál es la proporción ideal?
Durante nuestra etapa de cazadores recolectores, se estima que la proporción de Omega-3 y Omega-6 rondaba el 1:1. Esto era posible cuando la carne que ingeríamos procedía de animales que se alimentaban de pasto, cuando el consumo de pescado era diario, el de verduras y el de vegetales también así como el de semillas y otros alimentos propios de la sociedad cazadora recolectora. Hace unos 130 años cuando comenzó la revolución industrial, los aceites vegetales se introdujeron en nuestra sociedad y contribuyeron a cambiar el perfil del consumo de ácidos grasos. Al mismo tiempo el ganado comenzó a ser alimentado con cereales lo cual redujo drásticamente la concentración de Omega-3 en la carne.

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Contenido de omega-3 en diferentes aceites

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Se estima que en las sociedades modernas la proporción actual de o-6:o-3 es de 10-20:1. Está proporción casi 20 veces por encima de nuestro ideal evolutivo, puede haber sido una de las causas del dramático incremento de enfermedades con base inflamatoria de las sociedades modernas.
En un estudio se mostró que la sustitución del aceite de maíz por aceite de oliva y canola, ambos ricos en Omega-3, redujo un 70% la mortalidad de esa población a estudio.

Así pues, podemos comprender la importancia de la proporción o-6:o-3 y debemos destacar también que la cantidad total de ambos también es un factor determinante. En el próximo artículo pasaremos a analizar estos puntos.

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Un comentario en “Omega-3 (II). La batalla entre omega-3 y omega-6

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