Omega -3 (IV). Pescado azul: más allá del mito del mercurio

En los artículos anteriores (primera parte, segunda parte, tercera parte) he intentado hacer hincapié en la importancia del consumo de ácidos grasos omega-3, y el alimento más rico en éstos es el pescado azul, en concreto aquel pescado graso procedente de aguas oceánicas frías.
Ahora bien, ¿hasta qué punto es seguro el consumo de estos pescados? Cómo afecta la contaminación de mercurio de estos alimentos? ¿Cuánto riesgo hay en el consumo de pescado azul en embarazadas y lactantes? La respuesta a estas preguntas es sencilla: a excepción de algunos casos raros de pescados, es mucho más seguro y beneficioso el consumo de pescado azul que el no tomarlo. El hecho de que sean más seguros de lo que han intentado hacernos creer algunas fuentes de información, se lo debemos al contenido en selenio del pescado, cuya función ha sido obviada por los detractores del consumo de pescado.

El selenio es nuestro gran aliado
El mercurio es un metal pesado que se va acumulando en el organismo de los pescados, principalmente los más grandes, debido a que su esperanza de vida es mayor y tienen más tiempo para ir acumulando este metal. El mercurio ejerce una función tóxica al unirse a determinadas células de nuestro organismo, principalmente a células nerviosas, pudiendo provocar trastornos o déficits neuronales. Durante el embarazo y el desarrollo del feto esta situación cobra especial relevancia, y es uno de los motivos por los que hay una tendencia a desaconsejar el consumo de pescados grandes en las embarazadas.
Por otro lado, los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA han demostrado importantes beneficios sobre el desarrollo cognitivo y neuronal tanto del feto como del lactante. Son muchos los que demuestran un aumento del agudeza visual, de la capacidad intelectual y del desarrollo cognitivo en hijos de madres que han consumido dosis recomendadas de estos ácidos grasos omega-3. En resumen, estas madres tienen hijos más listos.
Entonces, ¿que tiene más peso: el riesgo del consumo de mercurio o los beneficios del consumo de omega-3?
imageLa clave a esta pregunta está en otro de los minerales abundantes en el pescado: el selenio. El selenio es un mineral que se une al mercurio impidiendo la unión del mismo a las células de nuestro organismo. Para entendernos, el selenio anula el efecto perjudicial del mercurio. Cuanto mayor es la concentración de selenio menor es el riesgo del consumo de mercurio, hasta llegar a hacerlo irrelevante. Afortunadamente, los alimentos más ricos en selenio son los pescados (16 de las 25 principales fuentes de selenio son pescados). Esto hace que el consumo de la mayoría de pescados sea seguro incluso durante el embarazo y lactancia. Solamente existen algunos pescados cuya concentración de selenio es superior a la de mercurio, por lo que sería aconsejable evitarlos en la medida de lo posible. Estos pescados son: pez espada, marlín, tarpón o sábalo, ballena y algunas especies de tiburón.

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Otros contaminantes del pescado
También se ha postulado que algunos contaminantes derivados de la industria y de los pesticidas como los PCBs o las dioxinas se acumulaban en el pescado y podían ejercer una acción cancerígena en las personas que lo consumieran. Pues bien, los alimentos con mayor concentración de estas dos sustancias no son los pescados, sino las carnes de ternera, los lácteos, el pollo y muchas verduras. Además, se ha comparado el beneficio del consumo de los ácidos grasos del pescado sobre la salud cardiovascular y la incidencia de muertes con la incidencia de cáncer y su mortalidad. El resultado es que el consumo de ácidos grasos omega-3 supera en 3000 veces los riesgos que supone la contaminación con PCBs y dioxinas.

Beneficios del consumo de pescado azul en diferentes estudios
Entre los beneficios demostrados por estudios científicos del consumo de pescado azul, destaca la reducción de la mortalidad por enfermedad coronaria y por el total de causas.
La mejora del desarrollo cognitivo e intelectual (memoria, lenguaje, comprensión, agudeza visual, etcétera) de los niños de madres que han consumido aceite de pescado.
La disminución del empleo de medicación en enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, el asma o la psoriasis. Incluso se ha visto que en poblaciones cuyo consumo de ácidos grasos omega-3 es muy elevado, la incidencia de enfermedades como la diabetes tipo 1 o la esclerosis múltiple es muy baja o incluso inexistente.

20131019-163654.jpgConclusiones

  • El selenio protege contra la toxicidad del mercurio, y 16 de las 25 mayores fuentes de selenio son pescados azules.
  • Si el pescado contiene niveles superiores de selenio que de mercurio, entonces es seguro para consumir.
  • La mayoría de especies que se comen comúnmente en nuestro entorno tienen más selenio que mercurio.
  • El pescado no es una fuente significativa de PCBs y dioxinas cuando se compara con la carne, los lácteos o las verduras.
  • Los beneficios del consumo regular de pescado superan con creces los riesgos potenciales, que son insignificantes.
  • Las madres embarazadas y los niños deberían consumir 2-3 raciones de pescado azul cada semana.

En el próximo artículo pondré en confrontación las dos principales fuentes de omega-3 de las que he estado hablando: el pescado azul y los aceites de pescado.

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Un comentario en “Omega -3 (IV). Pescado azul: más allá del mito del mercurio

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