Desnudando la paleo (IV): Error 3. “Debemos vivir como nuestros ancestros porque somos genéticamente iguales”

Uno de los argumentos que con frecuencia esgrimen los defensores aun trata de la dieta paleo es la genética. Según ellos, el ser humano actual debe vivir igual que los hombres del paleolítico ya que somos genéticamente iguales. Hasta aquí todo puede tener sentido. Pero llegados a este punto es crucial la distinción entre genética y epigenética.

Para entendernos, el ADN humano está formado por multitud de genes que codifican distintas proteínas. Muchos de estos genes no se expresan porque están apagados o inhibidos. De hecho, existen multitud de secuencias de ADN de las que todavía desconocemos su significado. Las combinaciones en que se expresan los distintos genes que sí están activados, es lo que conocemos como epigenética, y es lo que determina el aspecto y funcionamiento final del individuo, es decir, su fenotipo. Ahora sabemos que uno de los determinantes más importantes para la expresión o inhibición de determinados genes es el ambiente, con todo lo que esto conlleva, alimentación, clima, contaminantes…

Efectivamente, nuestro ADN es prácticamente igual que el del hombre del paleolítico o incluso que el del chimpancé en un 99,5%, la diferencia abismal estriba en la forma en que se expresan o se inhiben los genes presentes en este ADN, es decir, la epigenética. Y desde luego esto tiene que ver con la presión ambiental, que incluye la alimentación, el clima, el estilo de vida, el nivel de actividad y todo esos aspectos que han cambiado desde entonces hasta ahora.

Un reciente estudio realizado en ratones nos muestra de manera espectacular esta relación entre genes y entorno. Se seleccionó una raza de ratones que siempre engendraban ratones iguales, amarillos y gordos. Se separaron dos grupos, uno experimental y otro de control. Al grupo experimental se le suplementó con una sustancia que aumentaba la metilación del ADN. Pues sorprendentemente, los ratones que había sido suplementados engendraron nuevos ratones pero esta vez de color marrón y delgados. El suplemento había apagado o inhibido los genes que codificaban el color y la obesidad en los ratones amarillos obesos. Este experimento pone de manifiesto la importancia del ambiente en la expresión del genoma, ilustrándonos sobre la capacidad de expresar diferentes rasgos siendo genéticamente iguales.

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Un hecho interesante relacionado con este tema de la virgen ética, es que los niños nacidos con bajo peso tienen más probabilidades de desarrollar obesidad y diabetes en edad adulta. Parece ser que esto era un mecanismo de defensa en épocas en las que el hambre y la falta de alimentos eran una constante. Cuando la madre había padecido hambruna durante el embarazo, estos niños nacidos con bajo peso cambiaban la expresión de sus genes para aprovechar y extraer de manera más eficiente las calorías de los pocos alimentos que pudieran obtener, esta manera podían aguantar más tiempo con menos alimentos. En la actualidad, si esto ocurre, y dada la absoluta disponibilidad de alimentos altos en calorías a la vuelta de cada esquina, el resultado final es el aumento de la incidencia de enfermedades de la era moderna como la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.

Éstos cambios en la genética puede ocurrir en intervalos de tiempo relativamente cortos. Por poner un ejemplo, en estudios de esqueletos de hace 8000 años de la zona norte Europa la prevalencia de tolerancia a la lactosa era prácticamente cero. Hace 3000 años, en la edad de Bronce esta prevalencia había aumentado casi el 50%. En la actualidad, en países de Europa como Suecia o Dinamarca la tolerancia lactosa tiene una penetrancia del 95%.

Con todo lo anterior, he querido poner de manifiesto que a pesar de compartir el mismo ADN que nuestros ancestros del paleolítico, el ser humano tiene mecanismos para generar adaptaciones de manera bastante rápida y efectiva según sea la presión del entorno. De nuevo, parece evidente que estamos en una época de cambio epigenético en la cual la expresión de nuestros genes está tendiendo a adaptarse a las nuevas condiciones y presiones de nuestro entorno. Esto explicaría la variabilidad individual en temas de alimentación y nutrición.

En el próximo artículo de esta serie veremos cuáles son los mejores argumentos respaldados por la ciencia para seguir un estilo de nutrición paleo.

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