Sexo, drogas y… ejercicio

¿Las relaciones sexuales el día antes de la competición afectan al rendimiento? ¿Cómo puede influir deportivamente pegarse una “fiestecilla”? ¿Sabemos realmente qué efectos tienen el alcohol y la nicotina sobre el ejercicio? ¿Ayuda la cerveza a la recuperación o nos interesa creer que es así?

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Nuestra vida social está en estrecha relación con el ejercicio que practicamos. De hecho, es inevitable preguntarse cómo interaccionan nuestros comportamientos sociales de ocio y de relación más aceptados (el sexo, beber alcohol, fumar, trasnochar…) con el rendimiento deportivo. Incluso han cobrado fuerza corrientes a favor de estos comportamientos como medidas de mejora de la recuperación tras el ejercicio -véase los supuestos efectos beneficiosos de la cerveza en el deporte-. Es probable que los conocimientos actuales de la mayoría de entrenadores esté basada en la leyenda y la experiencia personal. Mi objetivo en el presente artículo es intentar llegar a conclusiones razonadas y respaldadas sobre los efectos que la práctica del sexo y el consumo de las drogas blandas más habituales (cafeína, nicotina, alcohol y cannabis) tienen en el ejercicio y la competición.

Sexo

Los antiguos griegos creían en la presencia en el semen de una sustancia cerebroespinal que podía mejorar el rendimiento deportivo. Ese era el motivo por el que ya el Dr Aretaeus en el siglo I d.C. promoviera la abstinencia sexual para aumentar la retención de semen en los atletas olímpicos. La medicina tradicional china también cree en la existencia de una energía divina en el esperma. Incluso Mickie, el entrenador de Rocky Balboa afirmaba que “las mujeres debilitan las piernas”. Otro boxeador, en este caso real, Mohammed Ali, pasaba periodos de tres meses sin eyacular porque afirmaba que la frustración ocasionada y la testosterona acumulada aumentaba su agresividad durante los combates decisivos.

Es sonado el caso de la selección inglesa de fútbol durante el Mundial de 1998. Su entrenador por aquel entonces, Glen Hoddle, prohibió a sus jugadores tener sexo durante el mes que duró la previa y el campeonato. Qué castigo fue peor, si no pasar de la segunda ronda o no probar bocado en 30 días, sólo lo saben los jugadores ingleses.

Sin embargo la ciencia no respalda todo lo anterior.

En primer lugar es importante distinguir entre los efectos fisiólogicos y los efectos psicológicos del sexo. Los estudios que analizan los primeros son bastante complicados de homogenizar y de diseñar, ya que la intensidad, duración, motivación… son variables que no se pueden reproducir ni desde luego enmascarar para un estudio a doble ciego. Los efectos psicológicos son más subjetivos y varían dependiendo del deportista, sus costumbres, estado de ansiedad, educación, etc.

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A nivel psicológico, la práctica del sexo la noche o el día anterior a la competición parece tener un efecto relajante sobre la ansiedad producida por la gran prueba. La mayoría de deportistas pueden verse beneficiados por este efecto ansiolítico para disminuir la tensión y mejorar el sueño de la noche anterior. Incluso en deportes que requieren un alto grado de concentración, el sexo previo parece mejorarla y permitir un estado emocional más centrado en la tarea deportiva. No obstante parecen existir diferencias entre individuos y entre el deporte implicado. El mediofondista Marty Liquori dijo que “el sexo te hace feliz. Una persona feliz no corre a 3:47 la milla”. El efecto que las costumbres y creencias personales tienen sobre el rendimiento no es despreciable y puede explicar gran parte de esta variabilidad interindividual. También es posible una respuesta en forma de “U” en la que un 50% de la población mejorara su rendimiento y el otro 50% lo disminuyera. El resultado global sería una falta de efecto sobre el total. Al parecer, los deportistas conaltos niveles de ansiedad se podrían beneficiar de la práctica de sexo mientras que aquéllos más tranquilos sólo necesitarían de un buen descanso siendo el sexo un obstáculo psicológico para el mismo.

En cuanto a la fisiología, ¿qué dice la ciencia?

A nivel fisiológico y endocrino muchos deportistas relacionan el sexo y la eyaculación con la concentración de testosterona (he oído opiniones de deportistas tanto al alza como a la baja), y esta última con el rendimiento y agresividad. Pues bien, parece ser que la eyaculación no tiene un efecto agudo significativo sobre la producción de testosterona (primera gráfica). El único pico observado de testosterona después de la eyaculación ocurre al séptimo día (145% sobre el nivel basal), transcurrido el cual sus niveles vuelven a la normalidad (segunda gráfica). En adición, parece ser que un ascenso transitorio corto de los niveles de testosterona no tendría demasiada repercusión sobre el anabolismo muscular y por lo tanto no tiene sentido como medida para mejorar el rendimiento o la recuperación.

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Otro de los argumentos que implicarían al sexo pre-competición sería el gasto calórico. Aunque hay estudios que demuestran que el sexo intenso activo durante una hora puede consumir unas 250 cal (siendo el orgasmo el momento de mayor consumo), la media de duración del acto sexual se sitúa en torno a los 5 minutos (¡lo siento chicos, lo dice la estadística!) y el consumo medio de 50-60 cal, igual que un paseo después de la cena. Sólo en casos en que el acto sexual sea especialmente largo, duradero e intenso, e implicara disminución del tiempo de descanso adecuado, podríamos presumir que tuviera relevancia en el rendimiento del día posterior.

Son pocos los estudios que han pretendido encontrar una relación entre sexo previo y rendimiento deportivo. De todos ellos ninguno ha podido encontrar cambios a mejor ni a peor del rendimiento después de la práctica de sexo en los días anteriores. Solamente uno de esos estudios, realizado en ciclistas, observó una disminución de la capacidad de recuperación entre series cuando el acto sexual había tenido lugar en las 2 horas anteriores a la prueba. No obstante hay que tener en cuenta que las pruebas en este estudio se realizaban por la mañana y que es posible que el coito en las 2 horas previas haya tenido efecto en las horas de descanso previas al test.

Así pues parece ser que un poco de sexo no interfiere de manera negativa en el rendimiento del día después incluso pudiendo mejorarlo en un grupo de deportistas. No obstante, lo que sí queda claro es que las conductas asociadas a la búsqueda de sexo tales como trasnochar, beber alcohol, fumar o consumir drogas, interfieren decisivamente sobre la recuperación y el rendimiento. Sobre estas sustancias vamos a hablar de manera individual en el próximo artículo y es posible que los últimos hallazgos sobre ellas rompan alguno de los moldes clásicos.

Termino con un dato curioso. En los últimos Juegos Olímpicos de Londres 2012 se repartieron entre todos los habitantes de la villa olímpica 150000 condones.

No puedes tener a tanta gente guapa y en forma junta durante tanto tiempo sin evitar que muchos de ellos necesiten aliviar las tensiones

Deportista Olímpico
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