Carne roja y cáncer. Comer carne no te va a matar

Muchos de vosotros recordaréis una película de Bill Murray llamada en España “El día de la marmota”. Pues bien, a veces me siento como Bill. Primero fueron as grasas saturadas y el colesterol que contenía. Cuando este argumento perdió fuerza fue el TMAO que contenía y la relacionaba con problemas cardiovasculares (ver el siguiente artículo). De nuevo, como cada año, las organizaciones de la “salud” han sentado en el banquillo de los acusados a la carne roja y la han declarado culpable de graves cargos. En concreto, de humanicidio. O al menos eso es lo que nos han dado a entender los medios. Pero, ¿qué dicen realmente este y otros estudios sobre la relación de la carne roja con el cáncer?

AAIRDsPara empezar, los estudios que asocian el consumo de carne roja al cáncer no son nuevos. Ya se encuentran artículos de más de 40 años sugiriendo esta relación. En cualquier caso, el informe publicado por la Organización Mundial de la Salud, sitúa la carne roja en el mismo grupo que el tabaco, el asbesto, el alcohol o el arsénico, es decir, el de los carcinógenos tipo 1. A continuación trataré de explicar por qué esta clasificación es más que cuestionable.

Según la OMS, el riesgo relativo de padecer un cáncer de colon en consumidores de abundante carne roja es de 1.17, esto es un 17% más. Esto supone 3 casos más por cada 100000 personas, o lo que es lo mismo, que una persona tiene 1 probabilidad entre 33000 de desarrollar cáncer como consecuencia del consumo de carne roja. ¡En el caso del tabaco y el cáncer de pulmón este riesgo es de alrededor de 20, es decir un 2000%!

En 2010, una revisión de 35 estudios sobre el tema (artículo) concluyó que el riesgo relativo del consumo de carne roja en ningún caso era superior al 1.50 (baja). De hecho, si estas dos variables se asocian, cabría esperar una respuesta dosis-dependiente, es decir, que al aumentar el consumo de carne aumentaría el riesgo de cáncer. En niguno de estos estudios se dio esta relación. De hecho, en alguno de ellos (artículo) se comprobó un descenso del riesgo en el grupo de mayor consumo de carne roja.

Igualmente, algunos estudios han mostrado diferencias entre géneros y entre las distintas localizaciones de los distintos tumores. De hecho en algunos estudios se observa un aumento del riesgo de cáncer de recto al mismo tiempo que una reducción del mismo en el de colon. Mientras que no se expliquen estas diferencias, la causalidad de la relación entre carne roja y cáncer se reduce.

El sesgo del usuario saludable. Es importante recordar que la mayoría de estos estudios son observacionales, es decir, demuestran relaciones entre variables según la observación de las veces que concurren en los diferentes individuos. En ningún caso estos estudios demuestran causalidad. Me explico.

single-burger-comboNormalmente, los individuos que llevan una conducta saludable suelen asociar otras que consideran que también lo son. Está demostrado que las personas que llevan un estilo de vida saludable también consumen menos carne roja porque así nos lo han hecho ver durante el último medio siglo. Además, estas personas consumen más frutas y verduras frescas, realizan ejercicio regularmente, fuman y beben menos, así como toman otra serie de medidas a favor de sus salud. En lado contrario, los consumidores de carnes rojas asocian a su consumo otras conductas de riesgo que pueden influir en la asociación final que nos presenta el informe (artículo y artículo). Pensad en lo que habitualmente acompaña a una hamburguesa: dos panecillos hechos con harina refinada, azúcar y mantequilla, un plato de patatas fritas en aceites vegetales (con buena suerte), un refresco azucarado de tamaño no menor de medio litro y un postre también azucarado. ¿Cómo es posible entonces asociar tan tajantemente el cáncer exclusivamente con el consumo de hamburguesas?

Es difícil ver lo que no se está buscando. Ültimamente están apareciendo cada vez más estudios que relacionan el estado de la flora intestinal (bacterias y microorganismo que habitan en nuestro tubo digestivo) con la aparición de tumores y otras enfermedades. También se ha relacionado esta flora con la producción de algunas sustancias que pueden aumentar el riesgo de otras enfermedades (véase TMAO y riesgo cardiovascular). Se ha relacionado el estado de esta flora con algunos factores como el consumo de carne roja. Sin embargo, parece más plausible que sean los factores de riesgo que acompañan a los consumidores de carne roja (falta de fibra y verduras en su dieta, obesidad, tabaquismo, alcohol…) los que realmente alteran esta flora. Estas diferencias en el estado de la flora justificaría la variabilidad entre los resultados de los diferentes estudios.Microbiota-intestinal

Para ilustrar lo anterior voy a poner un ejemplo. Imaginad dos personas. Una sigue la clásica alimentación moderna (tipo americana) con consumo abundante de carne roja pero también de azúcares, harinas refinadas, bebidas azucaradas… Y el otro individuo sigue un estilo de vida “paleo”. Consume la misma cantidad de carne roja que el otro pero sigue una dieta rica en verduras, fibra, ácidos grasos monoinsaturados, ejercicio… Pues bien, en los estudios sobre consumo de carne y cáncer ambas personas estarían incluidas en el mismo grupo y se les asignaría el mismo riesgo de padecer cáncer. No parece convincente que esto sea así.

No todas las carnes son iguales. Otra variable que no se ha tenido en cuenta en la revisión y que afecta determinantemente la composición de la carne, es la procedencia del animal. Es llamativo que animales alimentados con pienso y cereales posean diferente composición, fundamentalmente en el tipo de grasas, que los alimentados con pastos en libertad. La determinación del riesgo de cáncer según la procedencia del animal constituiría otro estudio y todo lo que hablemos del tema es pura especulación. No obstante, es simplemente un ejemplo más de la cantidad de variables que se han obviado al presentar el informe y la dificultad de generalizar en un tema como éste.

Como pensamiento final, no entiendo muy bien qué pretendía la OMS intentando sembrar el pánico en la población justo en este momento, cuando se trata de un tema conocido hace tiempo y cuyo impacto real y causalidad son tan cuestionables.

No, de momento la carne roja no te va a matar.

Agradecimientos: Gracias Tamara por hacerme pensar con tus frecuentes preguntas y por animarme a retomar las revisiones. De vez en cuando todos necesitamos una palmadita… Y por supuesto gracias Mónica por aguantar mis “ausencias” mientras preparo los artículos del blog. 

 

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